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CUANDO LA PISTA DE ATLETISMO SE ALINEO CON LA ELITE MUNDIAL

Dominicanos en MdP

El año 2016 pudo haber comenzado como cualquiera para el atletismo marplatense, pero así como hace 20 años se celebraban los Juegos Panamericanos, en este año precisamente el 12 de enero y gracias a la pasión de un atleta máster marplatense (Daniel Voglino). Algo que parecía soñado sucedió. El atletismo marplatense iba a quedar amalgamado a la élite del atletismo mundial actual, gracias a la presencia de la delegación Olímpica de República Dominicana con la presencia principal de Luguelín Santos ni más ni menos, (Medalla de plata en 400 metros en los juegos olímpicos de Londres 2012 y actual campeón Panamericano Toronto 2015)
La pregunta que muchos se hicieron es, a qué venían a estas latitudes y por qué a Mar del Plata.
Bueno las respuestas son sencillas, como dije antes, acá había para su entrenador José Luwing Rubio las condiciones y comodidades para realizar un campamento de atletismo con el fin de preparar sus atletas para los juegos olímpicos de Río 2016, y lo más importante venían porque acá había un amigo y descubrirían muchos más.
Cabe destacar que antes de venir a Mar del Plata iban a ir al centro de alto rendimiento en Sudáfrica, a entrenar con Wayde Van Niekerk el actual campeón del mundo de 400 metros llanos.
Lo que nos hace creer y pensar que no siempre lo mejor está en otro lado y tal vez debamos valorar lo que tenemos, porque dicho por el mismo Luguelín Santos “estas instalaciones y la pista marplatense no tiene nada que envidiar a cualquiera de otro lado del mundo”. Ojalá más chicos practiquen atletismo cada día, para que estos estupendos escenarios nunca se queden vacíos.
Como atleta federado tuve el privilegio y el honor, gracias a la voluntad del entrenador José Rubio y su equipo, de ser el atleta Argentino que compartió todos sus entrenamientos desde adentro. Si bien, siempre se sumaban algunos atletas Argentinos a compartir uno o dos sesiones, yo expuse mi cuerpo y mente a una experiencia pragmática y a sus métodos de preparación durante toda su estadía en Argentina.
Todo comenzó en la tarde noche del primer día de arribados a estas latitudes un 12 de enero.
El entreno consistió en moverse muy levemente, pero cargado de gestos técnico atléticos realizados con presión quirúrgica, dignos para hacer un manual. Mi instructor de lujo, como casi siempre, era ni más ni menos que Luguelín Santos y también Liemarvin Bonevacia, actual record de Holanda de 400 metros llanos 44”68.
El siguiente día de entrenamiento consistió en sesión de salto y driles variados con vallas. Los saltos sumaron algo de 300 y luego cuando pensé que venía el relax y la elongación, quedaba la sesión de gimnasio con ejercicios clásicos de acondicionamiento y movimiento de clean de pesas. Luego unas rectas, ahora si para finalizar.
Casi todos los días de entrenamiento eran en doble sesión, técnica y gimnasio por la mañana y pasadas o tramos (como las nombraban ellos) por la tarde.
José Ludwing Rubio utiliza pasadas casi todas las sesiones, si bien no son muy extensivas si son intensivas. Esto le ganó, entre los atletas dominicanos el apodo de “Luvi tramo” o traducido “Luvi pasadas”.
El entrenador José Rubio planificó para sus atletas en este año olímpico, un periodo preparatorio largo para producir adaptaciones fisiológicas y morfológicas optimas. Cabe aclarar que su método en esencia intenta producir estímulos que generen, a través del Síndrome general de adaptación (s.g.a), adaptaciones específicas a la carrera permanentemente.
Las pasadas, que se sucedían día tras día bajo el sol del verano marplatense, que más energía me demandó es uno que realicé con los velocistas Stanly del Carmen (100 metros: 10.18 segundos) y Mariely Sánchez (tercer puesto en el panamericano 2015 en el hectómetro 11.23 segundos).
El entrenamiento consistió en seis pasadas de 250 metros, 200 metros, 150 metros y otra vez en aumento de la distancia 150 metros, 200 metros y 250 metros. Todo con una pausa de 8 minutos y con una intensidad sub máxima. Al finalizar, otra vez sorprendido, no era relax y elongación, sino hacer 4 veces sobre 50 metros ejercicios de saltos alternos (o canguros) y luego ejercicios variados CORE unas 300 veces y después sí el ansiado relax.
Otro día de pasadas y mi último con los velocistas de 100 metros y 200 metros, fue realizar seis tramos de 200 metros con pausa de un minuto. Este día, quizás por mi condición de medio fondista, no la pasé tan mal. Pero claro que mi velocidad era mucho menor a la de ellos. Para finalizar esta sesión, y ya acostumbrado que no vendría el relax, fueron 50 lanzamientos de pelota pesada (5kg) de manera variada.
Luego de una semana de entrenamiento, tocó un día suave, ir a la pileta olímpica del natatorio panamericano municipal, donde también creí que iba haber relax, pero no. Luego de una entrada en calor en seco, nos zambullimos en el agua. La sesión consistió en pasadas de 50 metros de carrera acuática con flotadores, luego ejercicios de fuerza isocinética de tren inferior y para finalizar, “¿relax?” no, ejercicios de apnea para el aumento de la capacidad vital y la tonificación de los músculos respiratorios. Para mi sorpresa, el que más resistió sumergido fue Luguelín con unos muy buenos 2 minutos 10 segundos sin respirar.
Al día siguiente, por la mañana, realizamos una extenuante jornada de gimnasio, la cual consto de subidas al banco, sentadillas con 160 kilogramos y segundos tiempos de envión entre otros.
Por la tarde, y unos de los días que más disfrute, realicé con Luguelín y Liemarvin, cuatro pasada de 500 metros con recuperación de 8 minutos, las cuales Luguelín las realizaba en 1 minuto 5 segundos. Pero lo que más recuerdo fue la indicación del entrenador José Rubio, antes de la primera pasada, esta fue: “se corre un tramo de 400 metros y los 100 restantes como se pueda”, de hecho la salida era desde la partida de 400 metros y no desde la largada de 100 metros la cual utilicé siempre que realice pasadas de 500 metros.
Entre tanto entrenamiento llegó el día de descanso, por fin. En palabras de José: “para nosotros el domingo es sagrado”.
Y llegó el lunes, otra doble jornada. Gimnasio por la mañana y a la tarde cuatro pasadas de 300 metros con pausa de 10 minutos, a muy alta intensidad, Luguelín las realizó en 35 segundos y 34 segundos.
Y así llegó el Torneo Apertura, que esta vez se organizó el 28 de enero adelantado por la presencia del equipo Olímpico Dominicano.
Competí y largué con Luguelín Santos y Liemarvin Bonevacia, solo la competencia de 500 metros, está de más decir que ganó Luguelín con un tiempo de 60”41 segundos. El desempeño de todos los dominicanos y el equipo fue excepcional, Bonevacia en la distancia de 150 metros 15”53 segundos y en 300 metros 32”68 segundos. Luguelín 32”65 segundos para completar 300 metros, y en 150 metros 15”91 segundos.
Otros resultados de los brillantes atletas de Dominicana fueron Alvaro Abreú
En 3000 metros, 8 minutos 22”27 segundos record nacional de República Dominicana, Victor Santána también en 3000 metros, 8 minutos 22”54 representante de Puerto Rico. Stanly del Carmen en 60 metros 6”81segundos y en 150 metros 15”66 segundos. En categoría femenina Mariely Sánchez en 60 metros 7”62 segundos, en 150 metros 18”05 segundos y en 300 metros 39”23 segundos. María Mancebo también se destacó en los 3000 metros con una marca de 9 minutos 51”33 segundos.
Al día siguiente tampoco hubo descanso, sino una jornada por la mañana de gimnasio con ejercicios de acondicionamiento general.
Y el último día de estadía, tal vez el entrenador lo deje libre. Bueno, no, en un año olímpico hay que entrenar duro sostiene todo el equipo. Así que se despidieron de la pista panamericana Justo Román de Mar del Plata con 3 pasadas de 600 metros con una pausa de 10 minutos.
Luguelín, como de costumbre, marco el paso con un tiempo de 1 minuto 20 segundos, seguido por el gran Liemarvin Bonevacia y luego un poco más atrás Juander Santos, hermano del medallista olímpico Luguelín. En último lugar, pero emocionado como el primer día, el que escribe poniendo lo mejor de sí y los años de dar vueltas en el escenario atlético marplatense.
La sorpresa vino en la última pasada, donde a 200 metros de terminar los 600 metros cansadores. El entrenador junto a parte del equipo dominicano, el fisioterapeuta Abraham Váldez y algunos más me alentaron enérgicamente para que sobrepasara a Juander Santos, y así lo hice. Al cruzar la línea todo el equipo me aplaudió y elogió, creo por mi pasión y entrega demostrada en los entrenos sobretodo. Esto me valió el apodo entre ellos de “Sparta” (alusión a la película “300” que trata sobre el pueblo espartano y su valentía).
Tengo que decir que Juander Santos estaba lesionado y trotaba despacio los tramos de 600 metros. Si no me hubiese sido imposible sobrepasar a un joven de 20 años con registro de 50” segundos en 400 metros con vallas y un futuro atlético descomunal y promisorio.
Cuando terminamos y finalizando faltaban los 6 alternos en tramos de 50 metros y rectas, estas si para aflojar.
Mi sensación final, ya analizando con ojos de entrenador, es que no hacen nada espectacular, ni ejercicios extraños o de otro planeta. Ellos hacen lo común espectacularmente bien. Y trabajan mucho sobre la técnica y poseen la capacidad de trabajar muy cerca de su límite físico, cosa no menor, esto si los hace distintos más allá de su naturaleza genética. El entrenador tiene siempre en mente producir estímulos en el cuerpo y la fisiología de sus atletas que produzcan desequilibrios para su posterior adaptación o sea en síntesis “estímulos fisiológicos constantes”.
Y así pasaron 18 días de entrenamientos espectaculares. Casi un sueño hecho realidad, que hoy quise relatar y compartir con todos los apasionados de este deporte maravilloso que se llama “Atletismo”.
Gracias eternamente a todos los que hicieron posible que, un simple atleta y apasionado marplatense, pueda vivir tan de cerca y desde adentro la intimidad de los mejores del mundo del atletismo.

Lic.Prof. Mariano Recalde (entrenador IAAF reg.16821)
Foto: Gentileza Leonardo Spinelli

Acerca Alejandro Maldonado Casamajor

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El año 2016 pudo haber comenzado como cualquiera para el atletismo marplatense, pero así como hace 20 años se celebraban los Juegos Panamericanos, en este año precisamente el 12 de enero y gracias a la pasión de un atleta máster marplatense (Daniel Voglino). Algo que parecía soñado sucedió. El atletismo marplatense iba a quedar amalgamado a la élite del atletismo mundial actual, gracias a la presencia de la delegación Olímpica de República Dominicana con la presencia principal de Luguelín Santos ni más ni menos, (Medalla de plata en 400 metros en los juegos olímpicos de Londres 2012 y actual campeón Panamericano Toronto 2015)
La pregunta que muchos se hicieron es, a qué venían a estas latitudes y por qué a Mar del Plata.
Bueno las respuestas son sencillas, como dije antes, acá había para su entrenador José Luwing Rubio las condiciones y comodidades para realizar un campamento de atletismo con el fin de preparar sus atletas para los juegos olímpicos de Río 2016, y lo más importante venían porque acá había un amigo y descubrirían muchos más.
Cabe destacar que antes de venir a Mar del Plata iban a ir al centro de alto rendimiento en Sudáfrica, a entrenar con Wayde Van Niekerk el actual campeón del mundo de 400 metros llanos.
Lo que nos hace creer y pensar que no siempre lo mejor está en otro lado y tal vez debamos valorar lo que tenemos, porque dicho por el mismo Luguelín Santos “estas instalaciones y la pista marplatense no tiene nada que envidiar a cualquiera de otro lado del mundo”. Ojalá más chicos practiquen atletismo cada día, para que estos estupendos escenarios nunca se queden vacíos.
Como atleta federado tuve el privilegio y el honor, gracias a la voluntad del entrenador José Rubio y su equipo, de ser el atleta Argentino que compartió todos sus entrenamientos desde adentro. Si bien, siempre se sumaban algunos atletas Argentinos a compartir uno o dos sesiones, yo expuse mi cuerpo y mente a una experiencia pragmática y a sus métodos de preparación durante toda su estadía en Argentina.
Todo comenzó en la tarde noche del primer día de arribados a estas latitudes un 12 de enero.
El entreno consistió en moverse muy levemente, pero cargado de gestos técnico atléticos realizados con presión quirúrgica, dignos para hacer un manual. Mi instructor de lujo, como casi siempre, era ni más ni menos que Luguelín Santos y también Liemarvin Bonevacia, actual record de Holanda de 400 metros llanos 44”68.
El siguiente día de entrenamiento consistió en sesión de salto y driles variados con vallas. Los saltos sumaron algo de 300 y luego cuando pensé que venía el relax y la elongación, quedaba la sesión de gimnasio con ejercicios clásicos de acondicionamiento y movimiento de clean de pesas. Luego unas rectas, ahora si para finalizar.
Casi todos los días de entrenamiento eran en doble sesión, técnica y gimnasio por la mañana y pasadas o tramos (como las nombraban ellos) por la tarde.
José Ludwing Rubio utiliza pasadas casi todas las sesiones, si bien no son muy extensivas si son intensivas. Esto le ganó, entre los atletas dominicanos el apodo de “Luvi tramo” o traducido “Luvi pasadas”.
El entrenador José Rubio planificó para sus atletas en este año olímpico, un periodo preparatorio largo para producir adaptaciones fisiológicas y morfológicas optimas. Cabe aclarar que su método en esencia intenta producir estímulos que generen, a través del Síndrome general de adaptación (s.g.a), adaptaciones específicas a la carrera permanentemente.
Las pasadas, que se sucedían día tras día bajo el sol del verano marplatense, que más energía me demandó es uno que realicé con los velocistas Stanly del Carmen (100 metros: 10.18 segundos) y Mariely Sánchez (tercer puesto en el panamericano 2015 en el hectómetro 11.23 segundos).
El entrenamiento consistió en seis pasadas de 250 metros, 200 metros, 150 metros y otra vez en aumento de la distancia 150 metros, 200 metros y 250 metros. Todo con una pausa de 8 minutos y con una intensidad sub máxima. Al finalizar, otra vez sorprendido, no era relax y elongación, sino hacer 4 veces sobre 50 metros ejercicios de saltos alternos (o canguros) y luego ejercicios variados CORE unas 300 veces y después sí el ansiado relax.
Otro día de pasadas y mi último con los velocistas de 100 metros y 200 metros, fue realizar seis tramos de 200 metros con pausa de un minuto. Este día, quizás por mi condición de medio fondista, no la pasé tan mal. Pero claro que mi velocidad era mucho menor a la de ellos. Para finalizar esta sesión, y ya acostumbrado que no vendría el relax, fueron 50 lanzamientos de pelota pesada (5kg) de manera variada.
Luego de una semana de entrenamiento, tocó un día suave, ir a la pileta olímpica del natatorio panamericano municipal, donde también creí que iba haber relax, pero no. Luego de una entrada en calor en seco, nos zambullimos en el agua. La sesión consistió en pasadas de 50 metros de carrera acuática con flotadores, luego ejercicios de fuerza isocinética de tren inferior y para finalizar, “¿relax?” no, ejercicios de apnea para el aumento de la capacidad vital y la tonificación de los músculos respiratorios. Para mi sorpresa, el que más resistió sumergido fue Luguelín con unos muy buenos 2 minutos 10 segundos sin respirar.
Al día siguiente, por la mañana, realizamos una extenuante jornada de gimnasio, la cual consto de subidas al banco, sentadillas con 160 kilogramos y segundos tiempos de envión entre otros.
Por la tarde, y unos de los días que más disfrute, realicé con Luguelín y Liemarvin, cuatro pasada de 500 metros con recuperación de 8 minutos, las cuales Luguelín las realizaba en 1 minuto 5 segundos. Pero lo que más recuerdo fue la indicación del entrenador José Rubio, antes de la primera pasada, esta fue: “se corre un tramo de 400 metros y los 100 restantes como se pueda”, de hecho la salida era desde la partida de 400 metros y no desde la largada de 100 metros la cual utilicé siempre que realice pasadas de 500 metros.
Entre tanto entrenamiento llegó el día de descanso, por fin. En palabras de José: “para nosotros el domingo es sagrado”.
Y llegó el lunes, otra doble jornada. Gimnasio por la mañana y a la tarde cuatro pasadas de 300 metros con pausa de 10 minutos, a muy alta intensidad, Luguelín las realizó en 35 segundos y 34 segundos.
Y así llegó el Torneo Apertura, que esta vez se organizó el 28 de enero adelantado por la presencia del equipo Olímpico Dominicano.
Competí y largué con Luguelín Santos y Liemarvin Bonevacia, solo la competencia de 500 metros, está de más decir que ganó Luguelín con un tiempo de 60”41 segundos. El desempeño de todos los dominicanos y el equipo fue excepcional, Bonevacia en la distancia de 150 metros 15”53 segundos y en 300 metros 32”68 segundos. Luguelín 32”65 segundos para completar 300 metros, y en 150 metros 15”91 segundos.
Otros resultados de los brillantes atletas de Dominicana fueron Alvaro Abreú
En 3000 metros, 8 minutos 22”27 segundos record nacional de República Dominicana, Victor Santána también en 3000 metros, 8 minutos 22”54 representante de Puerto Rico. Stanly del Carmen en 60 metros 6”81segundos y en 150 metros 15”66 segundos. En categoría femenina Mariely Sánchez en 60 metros 7”62 segundos, en 150 metros 18”05 segundos y en 300 metros 39”23 segundos. María Mancebo también se destacó en los 3000 metros con una marca de 9 minutos 51”33 segundos.
Al día siguiente tampoco hubo descanso, sino una jornada por la mañana de gimnasio con ejercicios de acondicionamiento general.
Y el último día de estadía, tal vez el entrenador lo deje libre. Bueno, no, en un año olímpico hay que entrenar duro sostiene todo el equipo. Así que se despidieron de la pista panamericana Justo Román de Mar del Plata con 3 pasadas de 600 metros con una pausa de 10 minutos.
Luguelín, como de costumbre, marco el paso con un tiempo de 1 minuto 20 segundos, seguido por el gran Liemarvin Bonevacia y luego un poco más atrás Juander Santos, hermano del medallista olímpico Luguelín. En último lugar, pero emocionado como el primer día, el que escribe poniendo lo mejor de sí y los años de dar vueltas en el escenario atlético marplatense.
La sorpresa vino en la última pasada, donde a 200 metros de terminar los 600 metros cansadores. El entrenador junto a parte del equipo dominicano, el fisioterapeuta Abraham Váldez y algunos más me alentaron enérgicamente para que sobrepasara a Juander Santos, y así lo hice. Al cruzar la línea todo el equipo me aplaudió y elogió, creo por mi pasión y entrega demostrada en los entrenos sobretodo. Esto me valió el apodo entre ellos de “Sparta” (alusión a la película “300” que trata sobre el pueblo espartano y su valentía).
Tengo que decir que Juander Santos estaba lesionado y trotaba despacio los tramos de 600 metros. Si no me hubiese sido imposible sobrepasar a un joven de 20 años con registro de 50” segundos en 400 metros con vallas y un futuro atlético descomunal y promisorio.
Cuando terminamos y finalizando faltaban los 6 alternos en tramos de 50 metros y rectas, estas si para aflojar.
Mi sensación final, ya analizando con ojos de entrenador, es que no hacen nada espectacular, ni ejercicios extraños o de otro planeta. Ellos hacen lo común espectacularmente bien. Y trabajan mucho sobre la técnica y poseen la capacidad de trabajar muy cerca de su límite físico, cosa no menor, esto si los hace distintos más allá de su naturaleza genética. El entrenador tiene siempre en mente producir estímulos en el cuerpo y la fisiología de sus atletas que produzcan desequilibrios para su posterior adaptación o sea en síntesis “estímulos fisiológicos constantes”.
Y así pasaron 18 días de entrenamientos espectaculares. Casi un sueño hecho realidad, que hoy quise relatar y compartir con todos los apasionados de este deporte maravilloso que se llama “Atletismo”.
Gracias eternamente a todos los que hicieron posible que, un simple atleta y apasionado marplatense, pueda vivir tan de cerca y desde adentro la intimidad de los mejores del mundo del atletismo.

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